jueves, 27 de diciembre de 2012



Despierta. El día se levanta sobre la oscuridad sin nombre. Lo absurdo, absorto, se disputa entre una cuestión carente de importancia, que a su vez funciona como una Cruz, siendo entonces... nada. Se ha perdido todo, se ha perdido hasta lo que nunca se tuvo. Se ha hecho, se ha sacrificado, nada. Nada. Ni siquiera el delirio es tolerado. Lo único que queda es la fragmentación.

domingo, 23 de diciembre de 2012

No caminar. El mundo no merece ser recorrido; mientras, la soledad me encierra.

Se busca un lugar, como la entrada de una cueva, en el medio, al borde de todo.

jueves, 20 de diciembre de 2012





Rasgas con un suspiro la cobertura.

La máscara se calienta, mostrando signos de disolución.

Esto tan profundo,
tan hundido en las entrañas,
sumido y reptante,
cava bajo los muros (fuera del laberinto), pues, 
busca el sol (cosa de instinto);
 no sabe que su destino es ser cadáver, comida.

Lo descubre, se rehúsa. Comienza la lucha.

martes, 11 de diciembre de 2012

Noche celestial, apertura del silencio, caída de las máscaras, boca del abismo, entrada de la cueva.

Es hora de arrancarnos la piel, entregar nuestros cuerpos al río, sucumbir ante la inaplacable observación, ser, fingir ser, no ser.

Es hora de ser el viento, la luna, el cielo, las nubes: momento de desatar los nudos, romper el espejo, y entrar a cada pedazo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

No hay tal rostro
(más allá del implacable porvenir).

¡Como quiero acurrucarme
en tus brazos!
Como un niño enfermo
que se cierra
en las sábanas
para combatir el frío.