jueves, 24 de mayo de 2012


 Recuerdo cuando tus palabras amordazaban mi silencio.

 Esos días bajo el sol, sobre la luna
cuando aún de mis heridas no brotaba sangre
ni el silencio era un himno
devorado por un animal salvaje.

 Recuerdo esos días de simpleza inmaculada, intacta;
tan vacía de adjetivos y llena de olvido,
que tus palabras se arremolinaban
convirtiendo eco en reflejo,
reflejo en anhelo
y anhelo en espacio;
espacio lleno por
nuestra presencia.

(si tan sólo pudieras escucharne).

viernes, 18 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

Te has convertido en espejo
para desmembrar lo resucitado:
vislumbrar el porvenir;
desvaneces por aparente instinto
el tiempo que fluye
desorientado
desde tu centro.

lunes, 7 de mayo de 2012

En la danza espectral,
la noche poseída de amargura
hace sollozar a un payaso
a través de la risa.

jueves, 3 de mayo de 2012


 Hambre por funerales
manos histéricas
pecho suplicante
escritos, gritos
alucinaciones aberrantes
adicción por desnudez
llantos callados;
ocultar lo indebido
desocultar lo prohibido
asesinar lo que no cruza la frontera
crear lo que suplica no nacer.

Desespera la linea
que divide
todo aquello
yaciente, floreciente,
ávido,
en el mar de la
consciencia.

 Maldigo los mares:
los océanos me aterran
ese azul profundo, sofocante
que presagia desconocimiento;
muerte des-ocultada, 
sombras que engullen
la agonía de eludir 
me parece suficiente lidiar
con mi cerebro, con el entramado,
con el desvarío y el divagar
que desesperan por desnudar
a través de un desconfiado mecanismo,
palabra por palabra
a la idea;
más aun,
me parece suficiente
la llevadera pesadez
de memorizar
miembro por miembro,
aquello iluminado
por el sol.

miércoles, 2 de mayo de 2012

 ¿A quién pertenece esta sed de antigüedades?
¿quién nos heredó desde tiempos
existentes sólo más allá de
pulsaciones en la carne,
éstos decaimientos y muertes,
que tan noblemente
han constituido nuestras vestimentas?

 ¿Me pertenecen estos escenarios de la muerte,
o son sólo el eco desgastado
por tiempo, palabras, pensamientos
de una voz ya irreconocible? (no-encontrable);
podríamos ser, en nuestros paraísos más ambiguos,
solo reanudación, reiteración y ondas.
Ondas que rehúsan desvanecerse en su ancestral
lejanía del lugar de parto.
Nuestros cuerpos giraban como péndulos
ante la atracción celestial de la noche.

Te volviste sacrificio,
te convertiste en ofrenda
renegando de la nostalgia
y todo aquel obstáculo
mundo de ideas,
universo de opacidades,
telaraña de incesantes
que te impedían deslucir
los contornos de tu sombra.

Aun así el canto sigue siendo
un animal desconocido
que te impulsa a destejer el vacío,
esa orgía de silencio y miedo
que te impedía preguntar:
¿a quién pertenece?

Eco erosionado por placer,
por qué al ocultarse el sol
brilla su interior:
no ha sido desgastado,
solo ves lo que ansías que suceda
para que tu pecho respire en armonía
junto el pseudoplacer de haber
dejado todo atrás.

¿Me pertenezco?
No mí cuerpo,
mí silencio.
Puedo decir "mí",
más no observar
cuantas estrellas murieron
mientras ese sonido,
juego intacto de conceptos,
se trasladaba sobre el tiempo.